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Isabel Celaá: "Inglés en la escuela, ¿sólo para algunos?"

Es obligación de la Administración hacer un esfuerzo especial en los centros que son de su más directa responsabilidad y asumen el mayor esfuerzo en la escolarización

 

 

Asistimos a una gran paradoja en la Educación vasca. Por un lado, se está consolidando la enseñanza trilingüe que puso en marcha el Gobierno socialista en la pasada legislatura. Pero esta consolidación se está haciendo a costa de ensanchar la brecha lingüística, y social, entre los alumnos y alumnas de la red pública y la concertada.

Se abre paso en las aulas de Euskadi, y es una buena noticia, la presencia del inglés como tercera lengua vehicular, junto a las dos lenguas cooficiales. Si en junio de 2013 el Instituto Vasco de Evaluación, asesorado por la Universidad de Cambridge, se pronunciaba muy positivamente sobre una experiencia piloto referida a 117 centros educativos, hoy tenemos en el sistema a 315 centros que desarrollan experiencias trilingües. Algo de lo cual debemos felicitarnos abiertamente.

Pero hay un preocupante desequilibrio en la extensión de esta experiencia. Porque mientras la red privada concertada cuenta ya con 58.640 alumnos que estudian materias en inglés, tan sólo 10.900 alumnos lo hacen en la enseñanza pública. Lo cual revela otra paradoja: y es que son los centros privados, y no el Departamento de Educación, los que están poniendo en valor la experiencia trilingüe y su significado para el futuro de una enseñanza de calidad en nuestro país.

Han sido esos sectores educativos, cuyo alumnado goza, en general, de mejores índices socioeconómicos y culturales, los que han sabido entender qué nos estamos jugando en esta cuestión: ni más ni menos que el futuro laboral y profesional de los miles de jóvenes que salen de nuestras aulas y que necesitan los instrumentos más adecuados para desenvolverse en una economía cada vez más globalizada.

Porque estudiar en inglés, que pudo haber sido tan sólo una opción hace diez años, hoy es una necesidad. El inglés representa en nuestros días lo que representó el latín durante muchos siglos, porque se ha convertido en la lengua del mundo globalizado. En la referencia fundamental de la investigación científica y tecnológica y en la herramienta básica para asimilar los conocimientos necesarios que permitan acceder al mundo del trabajo. Su conocimiento es, por tanto, y de manera interconectada, un elemento de igualdad social y de modernidad de un país, Euskadi, que debería aspirar a ocupar un lugar puntero en el panorama europeo e internacional.

Por desgracia, la actual consejera de Educación sigue sin entenderlo; y sin aprovechar un proyecto estratégico de gran alcance, como el que heredó del anterior Gobierno socialista. En estos tres años, ha sido incapaz de liderarlo en el ejercicio de sus responsabilidades específicas, dejando languidecer la experiencia, sin dotarla de objetivos a más largo plazo, condenándola a su propia inercia y reduciendo los recursos para extenderla en la educación pública (por ejemplo, en formación del profesorado en lenguas extranjeras o en actividades de mejora del inglés entre el alumnado). Y lo más triste es comprobar que esta falta de compromiso de la consejera con la enseñanza trilingüe se produce cuando más interés podría tener para darle un mayor impulso. Cuando el Marco de Educación Trilingüe (MET) se ha confirmado como un modelo educativo de éxito, que conecta directamente con las demandas de la sociedad vasca de una mejora en el conocimiento del inglés, según todos los estudios de opinión realizados.

Cuando se han dado a conocer unos resultados espectaculares, tras las evaluaciones de la Universidad de Cambridge (para medir el progreso en inglés) y PISA (para medir el avance en el resto de materias, incluidas aquéllas que se impartían en inglés). Entre ellos, que casi un 60% del alumnado de 3º de ESO acogido al MET obtenía niveles altos o muy altos de inglés (triplicando los resultados de quienes no participaban en la experiencia piloto), y que estos avances no habían supuesto ningún freno en la progresión de las competencias lingüísticas en euskera y castellano, ni en las materias impartidas en inglés. Es más, fue la propia consejera quien admitió, en comparecencia parlamentaria, que es la enseñanza bilingüe la que mejor capacita para la incorporación de una tercera lengua extranjera en nuestro sistema educativo.

Pero no ha sabido actuar en consecuencia. Y quiero creer que no ha sido por mala fe o por intención de borrar de la memoria colectiva todas las huellas dejadas por el Partido Socialista en la construcción y el avance de este país. Probablemente, la consejera y su Gobierno siguen atenazados por los prejuicios del nacionalismo, en virtud de los cuales se asocia la enseñanza trilingüe con un ataque a la educación en euskera, algo que los hechos han evidenciado científicamente que es infundado. Y es triste, muy triste, que algo que debería ser patrimonio de la administración educativa de Euskadi no se generalice de manera progresiva por la red pública, por el simple hecho de no encajar con determinados esquematismos ideológicos del Gobierno del PNV.

Pero los socialistas no vamos a ceder en esta batalla. Seguiremos defendiendo la buena herencia que hemos dejado a este país y a su ciudadanía e insistiremos en la necesidad de generalizar la enseñanza en inglés, también en la escuela pública. Porque creemos en la igualdad y porque consideramos que es obligación de la Administración hacer un esfuerzo especial en los centros que son de su más directa responsabilidad y asumen el mayor esfuerzo en la escolarización.


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