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Ofrenda floral
Homenaje a RAMÓN RUBIAL
DISCURSO DE EIDER GARDIAZABAL, PRESIDENTA DE LA FUNCACIÓN RAMÓN RUBIAL:
Buenos días, y muchas gracias por acudir como cada año a este acto en conmemoración del cumpleaños de mi abuelo.
Muchas gracias, en nombre de mi familia, y sobre todo, en nombre de la Fundación Ramón Rubial, a todas las personas que trabajáis y colaboráis para que esta Fundación saga convocando años tras año el concurso de cuentos infantiles basados en los valores que defendió Ramón Rubial a lo largo de su vida, para que sigamos organizando ciclos de conferencias sobre temas de actualidad y para que poco a poco vayamos construyendo el valioso archivo documental de la vida de Ramón Rubial y de todo el socialismo vasco del que hoy la familia socialista nos sentamos tan orgullosos.
Esta escultura, ante la que nos reunamos todos los años, tiene el nombre de "Puerta de los Honorables". En plural: Honorables.
Mi abuelo compartió tiempo con otros muchos socialistas que se sacudieron de sus buzos la suciedad de la fábrica, el cansancio de la pena y el hambre de aquella época y salieron a la calle para defender a los más desfavorecidos, lucharon desde las casas del pueblo por los derechos que hoy todos y todas disfrutamos.
Se atrevieron con los sueños imposibles. Todos fueron honorables; porque a pesar de las crueles dificultades a las que hicieron frente, no abandonaron su empeño por regalarnos una vida mejor incluso sacrificando las suyas. A eso yo le llamo compromiso político.
Fueron honorables porque después de haber sufrido el ataque feroz de sus rivales y enemigos durante demasiado tiempo, defendieron desde el poder los mismos principios éticos y políticos san dejarse tentar por la venganza, procurando el acuerdo entre diferentes y no la revancha hacia los otros. a eso le llamo yo coherencia.
Fueron honorables porque no vieron al partido socialista como un fan en sí mismo, na como un asunto personal, sino como el medio a través del que se consiguen los cambios sociales, los derechos ciudadanos y la dignidad. a eso le llamo yo responsabilidad. Fueron honorables porque no consideraron su trabajo en el partido como un proyecto político aislado, sino como un proceso que unos iniciaron antes y que otros deben continuar en el futuro. Un camino donde cada compañero, cada compañera aporta con orgullo y humildad su granito de arena por un fan mucho mayor que ellos y su momento. a eso le llamo yo generosidad. Y también fueron en mi opinión honorables, porque supieron demostrar su compromiso, su coherencia, su responsabilidad y su generosidad en condiciones muy adversas. Supieron bregar con disidentes, con adversarios y con enemigos; con normas, con leyes y con dogmas; con pobreza, con inexperiencia y con sorpresas; y también con agresiones, con cárcel y con asesinatos. Pero aguantaron, su esfuerzo tuvo rédito y a eso lo llamo yo valentía.
Por eso, hoy, más que nunca, no debemos olvidar el camino que recorrieron estos compañeros desde sus fábricas, desde las casas del pueblo hasta llegar a cruzar esta Puerta de los Honorables. Y de ahí¬, el empeño de esta Fundación, de la Fundación Ramón Rubial. Mantener viva la memoria de Ramón Rubial y de todos aquellos compañeros y compañeras socialistas que le acompañaron. Transmitir sus valores para llenar este mundo de personas honorables. Trabajar, como diría Txiki en el socialismo de lo pequeño y difundir la labor de los que hoy estamos implicados en esta aventura.
Que nuestros logros sean el orgullo de nuestros hijos e hijas y el homenaje a los honorables que nos precedieron.
Muchas gracias.
DISCURSO DE MIKEL TORRES, SECRETARIO GENERAL DE LOS SOCIALISTAS VIZCAÍNOS:
Egunon guztioa. Eskerrik asko, Eider.
Muchas gracias a todos los que habéis venado hoy aquí¬, un año más, a este sencillo pero emotivo e intenso homenaje a la figura de Ramón Rubial, que hoy hubiese cumplido 90 años.
La verdad es que éste es un acto por el que todos los Socialistas Vascos tenemos un especial cariño. No sólo por Eider, no sólo la Fundación, sino también por el recuerdo de Lentxu, que también aunque ya no está entre nosotros, siempre nos va a acompañar en este día.
Un acto que también nos recuerda que somos herederos de un legado que trasciende a nuestra generación.
Un legado de dignidad y de compromiso con una sociedad más justa que se remonta más de un siglo y que es por personas como Ramón Rubial que sigue de plena vigencia.
La vida de Ramón Rubial es el recorrido de la vida de un Socialista en el Siglo XX, años muy difíciles, de profundos cambios, con muy pocas alegrías y con pocas victorias (algo que, para él, no era importante), sino el vivir una vida ligada al Socialismo, basada en la igualdad, la justicia y especialmente en la búsqueda de la libertad.
"Katea ez da eten", se dice en euskera. La cadena no se ha roto.
Y esa cadena no es otra que la del Partido Socialista. No la rompieron na guerra, na la dictadura, na el terrorismo... No se rompió el Partido Socialista, que después de 40 años de clandestinidad, supo reorganizarse, salar a la calle en libertad, extender sus redes y, desde ahí¬, ir ocupando espacios de responsabilidad institucional desde los que transformar y modernizar el país.
Pero no se rompió, sobre todo, la voluntad de convivir juntos entre ciudadanos diferentes. En Euskadi y en el conjunto de España.
Y fueron Ramón Rubial, nuestro primer Lehendakari Socialista y primer Lehendakari tras la dictadura y los líderes de su generación los que supieron recuperar el autogobierno y pactar un nuevo Estatuto y una Constitución en los que entrásemos todos y todas, que nos constituyesen como ciudadanos en pos de igualdad y nos permitiese crecer como país.
Y gracias a ello, vinieron la construcción de los servicios públicos, la modernización de nuestra economía, la ampliación de derechos y libertades que hoy consideramos tan nuestros, pero que hace 30 años eran puras alusiones.
Vinieron los mejores años para el Partido Socialista. Y también algunos malos. La derrota del 96, nuestras diferentes crisis de liderazgo, y otras muchas vicisitudes que hizo que tuviéramos que apretar los dientes y saltar hacia delante,
Y ahí¬ estaba, Ramón, nuestro eterno presidente, diciéndonos que no pasaba nada, que eso estaba bien, que era el ciclo natural de la democracia y de los partidos. Ahí¬ estaba Ramón, arrojando la sensatez de quien ha sufrido la cárcel y el destierro y conoce el valor de la libertad.
Hoy estamos viviendo unos momentos muy complicados dentro del Partido Socialista. Lo sabemos todos.
Hemos escuchado palabras gruesas en las últimas semanas.
Hemos asistido a un duro enfrentamiento, que muchos de nosotros hemos sentido como un desgarro personal pero también algo que no es necesario incidir en ello. Tenemos que mirar hacia delante, hacia el futuro.
Pero es, precisamente, en momentos como éste cuando uno puede echar la mirada atrás, hacia sus mayores, y preguntarse qué hubiesen hecho ellos. ¿Cómo hubiese actuado Ramón Rubial? ¿Qué nos diría si estuviera aquí¬?
Y estoy convencida que Ramón, que conoció las etapas más duras de este Partido y de este país, en una época de mucha mayor incertidumbre, con amenazas mucho más grandes, con una democracia todavía renqueante, supo ver que había que mirar hacia adelante, para no quedarnos en el pasado.
Supo ver que entre todos teníamos que construir un nuevo país, un nuevo futuro.
Y supo ver que hacía falta un Partido Socialista fuerte y unido que liderase este proceso, para que esa nueva sociedad se construyese sobre los principios de igualdad y justicia social.
Para que los nuevos derechos llegasen a todos y no sólo a los que podían permitírselo. Para que la libertad fuese un bien de todos y no sólo de los ganadores.
Para que la voluntad de caminar juntos se antepusiese al revanchismo. Y que la mejor política, el mejor líder, fuese el que piensa en todos y no sólo en los suyos o en sí mismo.
Estoy convencida que si Ramón estuviese hoy aquí nos darí¬a que el Partido Socialista es algo que está por encima de sus dirigentes. E incluso de sus militantes.
Que nos diría que esta organización es fuerte en la medida que es útil para la ciudadanía. Que responde a las necesidades de su tiempo y de su país y de sus ciudadanos.
Y nos daría que lo tenemos que hacer todos juntos, sin enredarnos en guerras fratricidas. Nos diría que es un momento de tender puentes y limar asperezas y unir los extremos y de alguna forma converger en un proyecto compartido, siempre con coherencia y dignidad, nunca renunciando a lo que fuimos y siempre modernizando nuestro proyecto y nuestro mensaje y pensando en cuál es el sufrimiento de los ciudadanos.
Que la ciudadanía está esperando a un Partido Socialista fuerte y rearmado, que sepa atender a sus necesidades y encauzar sus demandas de cambio.
Y que a partir del lunes tenemos que ponernos a esa tarea, con el mismo espíritu y ambición de siempre.
Por Ramón. Por su recuerdo. Porque somos portadores de su testigo y sólo siendo útiles podremos hacerlo con dignidad.


